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NUESTRA HISTORIA

UNA IDEA QUE COMENZÓ CON UN PERRO.

Soy Lady, la creadora de Valley Strays, y esta es la historia de cómo empezó.

En 2014, durante mi primer viaje de regreso a Colombia después de más de una década, llegué a Jenesano, Boyacá, y conocí a un perro callejero que sería imposible olvidar.

Documentary-style photo of the original dog from the Valley Strays origin story

Se llamaba Luis. O, más exactamente, Luis David Parada.

 

Otra persona lo había querido primero, pero me permitió

llevarlo conmigo y darle un hogar. Luis, con esa facilidad que tienen algunos animales para conquistar a todo el mundo, terminó haciendo mucho más que eso. Nos seguía durante nuestros recorridos, esperaba pacientemente en lugares donde no se permitían perros y se ganaba a cada persona que se cruzaba con él. Era noble, cariñoso, paciente y absolutamente leal.

 

Nunca supimos con certeza cuántos años tenía

ni cuál había sido su historia antes de nosotros.

Pero durante casi cinco años nos enseñó algo que no se puede explicar del todo: la manera en que un perro puede transformar una casa, una familia y una vida entera.

 

Luis no fue solamente el perro con el que comenzó una historia; fue quien nos enseñó por qué esa historia importaba.

UNA FAMILIA QUE SIGUIÓ CRECIENDO

Con el tiempo, nuestra vida en Cali también se llenó de animales. Llegaron Loki y Luca, y con ellos continuaron las rutinas, las ocurrencias, los entrenamientos, los premios y esa convivencia diaria que termina convirtiendo los pequeños momentos en parte importante de la vida.

 

Entre esos momentos estaba la mantequilla de maní.

 

Primero aparecía como premio. Después, como parte de los entrenamientos. Y, con los años, se convirtió en uno de esos sabores asociados a nuestros perros y a la vida que compartíamos con ellos.

 

Hasta que surgió una pregunta:

¿Y si ese sabor también pudiera convertirse en una bebida para nosotros?

 

No era una categoría que estuviéramos intentando copiar. Era simplemente una combinación que nos parecía interesante y que queríamos explorar. Así comenzó el desarrollo de nuestro primer producto.

black and white rescued dog

DE LA IDEA AL PRIMER LOTE

La idea inicial recibió el nombre de Perros del Valle, como una referencia directa a la historia que la había originado.

​

Con el tiempo, el proyecto empezó a crecer y necesitó un nombre que pudiera contener más que su punto de partida.

 

Así nació Valley Strays.

 

Perros del Valle sigue siendo parte esencial del origen.

​

Valley Strays es el nombre bajo el cual la idea puede continuar desarrollándose, con espacio para nuevos productos, nuevas historias y nuevas formas de crear.

 

El primer resultado de ese proceso es Lote 001,

un licor saborizado de maní.

 

Es el punto de partida de una marca que todavía está aprendiendo, probando y construyendo.

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